Rosa Maldonado

Rosa Maldonado

Ser parte de Herencias es más que integrar un grupo juvenil taurino. Para mí, es pertenecer a una familia que nació de una idea sencilla y terminó convirtiéndose en un compromiso real con nuestra cultura. Empezamos entre amigos, con ganas de hacer algo diferente, y hoy, Herencias es un espacio donde muchos jóvenes encontramos una voz, un propósito y una forma de defender lo que sentimos sin miedo ni vergüenza.

Como joven taurina, activista y promotora, vivo esta experiencia con una mezcla de orgullo y responsabilidad. Orgullo, porque no es fácil ser joven y defender la tauromaquia en un contexto donde muchas veces se juzga sin conocer. Responsabilidad, porque sé que lo que compartimos llega a otros jóvenes que, como nosotros, están buscando identidad, raíces y motivos para sentirse parte de algo más grande. No se trata solo de publicar contenidos; se trata de sostener una postura con respeto, argumentos y amor por lo nuestro.

Hoy, la tauromaquia para mí no es solo una tradición: es memoria, es historia viva, es encuentro. Es la forma en la que nuestros pueblos se reconocen, celebran y transmiten valores de generación en generación. En lugares como Cutervo, donde la fiesta brava forma parte del pulso cultural, la tauromaquia no es un espectáculo aislado, sino una expresión profunda de identidad. Defenderla no es cerrar los ojos a los debates actuales, sino aprender a dialogar, explicar y mostrar su valor cultural desde una mirada joven, consciente y respetuosa.

Herencias me ha aportado muchísimo. Me ha dado amigos, aprendizajes, seguridad para expresar lo que pienso y la oportunidad de crecer como persona. Ser secretaria general me ha enseñado organización, constancia y trabajo en equipo. También me ha demostrado que las ideas, cuando se sostienen con disciplina y corazón, pueden convertirse en proyectos reales que impactan a otros. He aprendido a comunicar mejor, a escuchar, a equivocarme y a mejorar.

Lo que me motiva a seguir es saber que no estamos solos. Que hay jóvenes que se sienten representados, que se animan a defender su identidad cultural y que encuentran en Herencias un espacio para aprender y expresarse. Mientras existan ganas de construir, dialogar y preservar nuestras raíces, Herencias seguirá teniendo sentido. Y yo seguiré aquí, porque esto no es solo un proyecto: es parte de lo que soy.

“Herencias no es solo una página: es la prueba de que cuando los jóvenes creen en sus raíces, el futuro también aprende a respetarlas.”

 “MI IDENTIDAD NACIÓ DONDE EL SOL CAE SOBRE LA ARENA Y LA MEMORIA APRENDE A QUEDARSE”

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