VOLUNTARIADO TAURINO JUVENIL CHOTA 2025

HERENCIA BRAVA JUVENTUD CHOTANA

El primer voluntariado juvenil taurino del Perú

Hay momentos que marcan un antes y un después. No siempre se anuncian con estruendo, pero dejan una huella profunda en quienes los viven. Así ha sido este: el primer voluntariado taurino del Perú, un hito nacido del compromiso, la ilusión y el valor de una juventud que no solo ama la tauromaquia, sino que quiere ser parte de ella.

A inicios de este 2025, Herencias en el Albero asumió una responsabilidad que ya no podía esperar: acercar a la juventud a los toros, no desde la teoría y las redes, sino desde la acción. Durante meses, nos habíamos hecho un nombre en el mundo taurino joven con entrevistas, charlas y debates, pero era el momento de ir más allá. Y la oportunidad llegó.

El inicio de una herencia compartida

En marzo de este 2025, Herencias en el Albero y el aficionado chotano Jean Carlo Sánchez dieron forma a una idea que ya venía gestándose en el corazón de la juventud chotana: crear un voluntariado taurino que permitiera a los jóvenes ser parte activa de su feria. Un proyecto que durante años no había tenido un espacio real para participar. Fue entonces cuando la empresa La Esperanza y la Comisión Organizadora de la Feria de Chota 2025 escucharon y acogieron esta propuesta con visión y compromiso. Así, una idea largamente postergada encontró por fin el terreno fértil para hacerse realidad.

El 17 de marzo se lanzó la convocatoria. En solo dos semanas, más de 90 jóvenes respondieron con entusiasmo. No buscaban solo una experiencia; buscaban formar parte de algo más grande, dejar huella, aprender, y servir a su feria.

Un mes de formación, una vida de afición

Durante abril, los inscritos participaron en una serie de capacitaciones formativas centradas en cuatro pilares fundamentales:

  • El Toro, con Nicolás Vázquez, ganadero de Paiján

  • El Torero, con matadores como Luis López, Carlo Cabello, y el banderillero Santiago de la Rosa

  • Historia Taurina de Chota

  • La Herencia, una sesión inolvidable con Juan José Padilla, matador de toros español y leyenda del valor

Cada charla fue más que una clase: fue una siembra. De conceptos, de experiencias, de amor por la fiesta brava. Al finalizar la formación, un filtro natural definió a quienes continuarían como voluntarios oficiales. Y así, en mayo, se presentó la lista oficial de jóvenes voluntarios taurinos de Chota 2025.

Juventud en el ruedo de la vida

Durante los días de feria, estos jóvenes asumieron roles fundamentales en la organización del espectáculo: Estuvieron en el desembarque y enchiqueramiento de los toros, en toriles por la tarde, en la Comisión de Escapularios, en los tendidos dando la bienvenida al público y entregando pañuelos, en la vigilancia de accesos y hasta en funciones de juez de plaza. Cada función fue cumplida con disciplina, respeto, afición y responsabilidad.

Fueron días intensos, sí. Pero también inolvidables. Porque esta vez, la juventud taurina de Chota no fue solo espectadora: fue protagonista.

Más que un voluntariado: una declaración de identidad

Este no ha sido solo un equipo de apoyo. Ha sido una afirmación de orgullo:

Herencia Brava Juventud Chotana

Con este eslogan, estos chicos no solo acompañaron una feria: la engrandecieron. Fueron la mejor carta de presentación de una nueva generación de taurinos: preparados, más comprometidos y profundamente conectados con su tierra y sus tradiciones.

Un mensaje para el Perú taurino

Este primer voluntariado no ha pasado desapercibido. Toda la comunidad taurina, aficionados, profesionales y autoridades, han reconocido la impecable labor realizada. Lo vivido en Chota es una muestra clara de lo que la juventud puede aportar a la tauromaquia cuando se le brinda confianza y herramientas.

Hoy sabemos que no estamos solos. Que hay más jóvenes como nosotros. Que hay chicos que están dispuestos a formarse, a trabajar, a poner el alma por una fiesta que no está en extinción, sino en transformación. Y que, si hay herencia, es porque hay herederos.

Gracias, voluntarios

Gracias a cada uno de los que formaron parte de este sueño colectivo, a la familia de Herencias, a Jean Carlo Sanchéz, quien fue el primero en creer en la juventud chotana para hacer esto posible, y sobre todo a cada uno de los voluntarios, por levantar la bandera, por mirar de frente, por decir "yo también soy taurino". Ustedes no solo ayudaron a organizar una feria: han hecho historia.

Estos son los nombres que escribieron el primer capítulo del voluntariado taurino en el Perú:

Alexandra Gastelo Paz                      

Briones Julca Milagros Dhayana       

Elder Jhonatan Cabrera Tapia

Estela Ruíz Steicy Brigith       

Fernández Galindo Juliana   

Fridha Isabel Ato Correa

Gonzáles Coronado Karla Guadalupe           

Harold Stiven Perez Tapia     

Helkyn Saúl Vásquez Azula   

Jair Stanis Valle Callirgos       

Johnny Montenegro Tantaleán         

Jorge Luis Abanto Montenegro        

José Javier Correa Correa      

José Luis Fernando Lara Soto            

Kevin Yonatan Angaspilco Barboza 

Loaiza Sanchez Rosmery Natalia      

Luis Fernando Fustamante Irigoin    

Luis Fernando Quispe Saldaña         

Luis Miguel Cesar Diaz          

Mauricio Leandro Alarcón Diaz        

Mestanza Barboza, Aída del Carmen

Mestanza Barboza, Elva Alessandra 

Milagros Victoria Tapia Banda          

Nayeli Yessenia Aguilar Benavides    

Noorelly Galarreta Mires      

Richard Gilbert Hernandez Loayza   

Roni Segura Huamán

Vásquez Estela Alexander     

Yerson Pool, Pérez Tapia       

Herencias en el Albero seguirá trabajando para que más jóvenes se sumen, aprendan y enseñen. Porque la tauromaquia no se impone, se transmite. Y la mejor manera de hacerlo… es viviendo la herencia. SOMOS TAUROMAQUIA JOVEN

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