Jorge Abanto

Jorge Abanto

Ser parte de Herencias significa mucho más que pertenecer a un proyecto taurino. Desde que nació la idea, siempre tuve claro que no quería crear solo un espacio para promover, defender o enseñar tauromaquia, sino también un lugar donde los jóvenes pudieran sentirse parte de una comunidad. Muchas veces, como aficionados jóvenes, no encontramos espacios donde sentirnos comprendidos, acompañados o representados. Herencias nace precisamente de esa necesidad y, con el tiempo, se ha convertido en un equipo que se siente como familia.

Formar parte de Herencias implica compromiso con la cultura, con la identidad taurina y con una manera de entender la vida. Significa dejar de ser un aficionado aislado para convertirse en parte de un grupo de jóvenes con un mismo objetivo: crear, construir y hacer crecer algo que amamos. Aquí no solo compartimos una afición, compartimos sueños, ideas y una forma de ver el mundo del toro desde el respeto, la reflexión y la responsabilidad.

Como joven taurino activista y promotor, mi motivación nunca ha sido la cámara ni el reconocimiento. Nace, más bien, del temor de ver desaparecer la tauromaquia, de sentirme rodeado en algún momento de personas ajenas a este arte y darme cuenta de que, si no hacíamos algo, en algún momento podíamos llegar a perderla. Ese miedo cambió mi manera de ver las cosas y me impulsó a actuar. Hoy, poder difundir, defender y acercar la tauromaquia a otros jóvenes me llena de orgullo y felicidad. Ver que más jóvenes se identifican, se comprometen y defienden esta cultura es, para mí, un sueño cumplido, por el cual agradezco profundamente a Dios.

La tauromaquia, para mí, es un estilo de vida. Es una escuela que enseña valores, como la constancia, disciplina y valentía. El toro te enfrenta a la vida misma: hay triunfos y hay fracasos, hay momentos de cumbre y momentos difíciles. En ese contraste he encontrado respuestas a muchos problemas cotidianos. Incluso en los aspectos que muchos critican, el toro guarda una belleza profunda que enseña a vivir.

Herencias también me ha aportado un crecimiento personal enorme. He desarrollado habilidades en fotografía, video, marketing, entrevistas y gestión. Hablar en público, a trabajar en equipo, a resolver conflictos, a dialogar con personas de distintas posturas y a dejar de ser solo un aficionado para convertirme en un aficionado actuante. Este proyecto no es solo pasión; es esfuerzo, dedicación y trabajo constante. Pero nunca ha sido una obligación: ha sido, y sigue siendo, la experiencia más enriquecedora que he vivido dentro del mundo del toro.

Hoy puedo decir que Herencias es un sueño hecho realidad. Ver al equipo crecer, capacitarse, ilusionarse y sentirse parte de algo más grande es una motivación diaria. Estoy convencido de que sin Herencias no sería quien soy hoy. Este proyecto me ha formado, me ha completado y me ha dado un propósito claro. Por eso, más que un proyecto, Herencias es parte de mi vida.

"Si la tauromaquia tiene futuro, es porque hay jóvenes como nosotros dispuestos a sostenerla."

Comentarios