Harold Pérez

Harold Pérez
Ser parte de una herencia taurina, sembrada por mi Abuelo y continuamente mi Padre significa para mí unir dos vocaciones que definen quién soy: la defensa de la tauromaquia como manifestación cultural y mi formación en Medicina Veterinaria y Zootecnia. No vivo esta tradición desde la distancia ni desde el romanticismo vacío, sino desde el conocimiento, la responsabilidad y el respeto profundo por el animal y por el campo.

Como joven taurino, activista cultural y estudiante de una carrera ligada directamente al cuidado, manejo y bienestar animal, mi compromiso con la tauromaquia es consciente y fundamentado. Elegí la Medicina Veterinaria y Zootecnia porque creo en el valor del trabajo ganadero, en la ética del manejo responsable y en la importancia de comprender al animal desde una perspectiva integral. Esa misma visión es la que me conecta con el toro bravo y con el mundo taurino.

La tauromaquia representa hoy para mí una de las relaciones más honestas que existen entre el ser humano y el animal. El toro de lidia es resultado de siglos de selección zootécnica, de conocimiento del comportamiento animal y de un sistema de crianza que prioriza su integridad, su bravura y su desarrollo en libertad. Desde mi formación académica, entiendo que el toro bravo no podría existir fuera de este contexto, y defenderlo es también defender su especie, su ecosistema y el trabajo del ganadero.

El proyecto Herencias me ha aportado una plataforma para expresar esta visión con argumentos, lejos de prejuicios y simplificaciones. Aquí he encontrado un espacio donde la tauromaquia se entiende como cultura, pero también como sistema productivo, como ciencia aplicada y como patrimonio rural. Compartir este camino con otros jóvenes comprometidos refuerza mi convicción de que el futuro de la tauromaquia pasa por la formación, el conocimiento y la responsabilidad.

Mi motivación para seguir es clara: aportar desde mi carrera y desde mi voz a una defensa seria y bien informada de la tauromaquia. Creo firmemente que los futuros veterinarios zootecnistas tenemos un papel clave en este debate, porque conocemos la realidad del campo, del manejo animal y del bienestar desde dentro. No se puede hablar del toro bravo sin entender su biología, su etología y su crianza.

Seguir en Herencias es reafirmar que la cultura no está reñida con la ciencia, y que la tauromaquia necesita jóvenes preparados, conscientes y orgullosos de lo que representan. Defiendo esta tradición porque la conozco, la estudio y la vivo, con la responsabilidad que implica ser heredero y, al mismo tiempo, constructor de su futuro.

"Heredé el amor por el toro y la tradición, lo cultivo en el campo y lo forjo en la Medicina Veterinaria y Zootecnia; la tauromaquia es parte de mi herencia, de nuestra cultura y de mi esencia."

Comentarios