Dhayana Briones
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| Dhayana Briones |
Ser parte de Herencias no es simplemente pertenecer a una asociación taurina más; para mí, ha sido encontrar un hogar donde la pasión se convierte en acción. Significa entender que la tauromaquia no es algo del pasado, sino un legado vivo que nos corresponde proteger y difundir a las nuevas generaciones. Formar parte de este grupo de amigos y aficionados es un orgullo que llevo en el día a día, porque compartimos la visión de que el toro es el centro de nuestra cultura y nuestra identidad.
Como joven taurina, activista y promotora, me siento increíblemente bien y, sobre todo, súper agradecida. En un mundo donde a veces se cuestionan nuestras tradiciones, tener la oportunidad de alzar la voz por lo que amo me llena de una energía especial. No es solo ir a una plaza; es defender una forma de sentir la vida. Me motiva ver que somos muchos los jóvenes que no tenemos complejos, que nos sentimos libres de disfrutar de la belleza del campo bravo y del rito en el ruedo. La gratitud que siento hacia Herencias es inmensa, pues me ha dado la plataforma para canalizar mi afición de una manera constructiva y valiente.
Hoy, para mí, la tauromaquia representa la máxima expresión de verdad. En una sociedad que a menudo prefiere lo artificial, el toro nos devuelve a la realidad de la naturaleza, al valor, al respeto y al sacrificio. Es un arte que me enseña sobre la vida y la muerte de una forma honesta. Para mí, la fiesta brava es cultura, es economía para nuestros pueblos y, por encima de todo, es un sentimiento que me conecta con mis raíces.
Si tengo que destacar un momento que marcó un antes y un después en mi trayectoria, fue pertenecer al voluntariado taurino de Chota 2025. Esa experiencia fue fundamental. Ver desde dentro la organización, sentir el pulso de una de las ferias más importantes y trabajar codo a codo por el éxito de las tardes en la plaza "El Vizcaíno" fue una lección de humildad y compromiso. Me enseñó que la grandeza de la tauromaquia también se construye detrás de las tablas, con esfuerzo y dedicación.
Este proyecto me ha aportado madurez, amistades inquebrantables y una comprensión mucho más profunda de lo que significa ser un aficionado íntegro. Lo que me motiva a seguir es la ilusión de ver las plazas llenas de jóvenes, el respeto por el toro de lidia y el deseo de que nuestra voz se escuche cada vez más fuerte. Sigo adelante porque creo en la libertad, en nuestras tradiciones y porque, mientras haya un joven dispuesto a defender su afición, la llama de la tauromaquia nunca se apagará.
"Soy de seda y sol, de arena y sombra, de herencia y libertad."

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