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La historia del toreo estรก hecha de sรญmbolos que, con el tiempo, trascienden lo meramente anecdรณtico para convertirse en mitos. Uno de esos momentos se viviรณ el 15 de mayo del aรฑo 1966, cuando Antonio Chenel “Antoรฑete” se consagrรณ en Las Ventas con un toro distinto, inusual y hasta insรณlito: “Atrevido”, un ejemplar de Osborne de pelo ensabanado, alunarado y botinero, bautizado por la aficiรณn como "el toro blanco". Aquella faena, recordada aรบn con devociรณn, no solo marcรณ la vida del torero, sino que quedรณ grabada en la memoria de la tauromaquia como ejemplo de finura y elegancia.

Los crรญticos de la รฉpoca, reconocieron la dimensiรณn de aquella tarde. “No es un toreo de ayer, ni de hoy, sino de siempre”, decian, convencidos de que Antoรฑete habรญa alcanzado una verdad universal en su toreo. Pese a que la espada le privรณ de mayor premio, la faena al toro blanco fue el punto de inflexiรณn que convirtiรณ a Chenel en referente de la pureza y de la naturalidad.

Casi seis dรฉcadas despuรฉs, el mito revive. Morante de la Puebla, en un gesto cargado de simbolismo, ha decidido rendir homenaje a Antoรฑete en el festival pro construcciรณn de su monumento (que se celebrarรก el prรณximo 12 de octubre en Las Ventas) escogiendo un ejemplar blanco de Osborne, del mismo hierro y pelo que aquel de 1966. “Serรก blanco, sรญ; esperemos que no cambie de color”, bromeรณ el sevillano durante la presentaciรณn del cartel.


El festival contarรก con figuras histรณricas como Curro Vรกzquez, Cรฉsar Rincรณn, Julio Aparicio y Enrique Ponce, ademรกs de la novillera Olga Casado y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza. Todo ello para recaudar fondos que permitan erigir una estatua de 2,30 metros en honor a Chenel, obra del escultor Martรญn Lagares, que lo inmortalizarรก con capote al brazo y su inseparable cigarrillo en la mano.

La elecciรณn de Morante no es casual. En su afรกn por tender puentes entre la tradiciรณn y el presente, el sevillano se remite a aquel toro blanco que cambiรณ la historia de Antoรฑete, recuperando no solo una estรฉtica singular, sino el recuerdo de un instante que convirtiรณ la plaza de Madrid en escenario de eternidad. Si Antoรฑete hizo del toro blanco un mito, Morante busca ahora devolverle vida, como quien abre un diรกlogo entre generaciones a travรฉs del rito sagrado del toreo.

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